REFLEXIONES: El carrusel de Sinaloa, el sombrero de Michoacán y una elección que ya comenzó
El carrusel de Sinaloa, el sombrero de Michoacán y una elección que ya comenzó
Por: Jorge Martínez
25 de agosto de 2026
El carrusel de Sinaloa, el sombrero de Michoacán y una elección que ya comenzó
La elección de 2027 todavía no comienza formalmente, pero la política mexicana ya está en movimiento. Los partidos acomodan piezas, los grupos de poder miden fuerzas, aparecen posibles candidaturas y algunos gobiernos enfrentan decisiones que tendrán consecuencias electorales.
Sinaloa, Michoacán y la sucesión de 2027 parecen asuntos distintos. En realidad, tienen algo en común: en México, la política suele adelantarse al calendario electoral. La contienda comienza mucho antes de que formalmente comiencen las campañas.
El carrusel de Sinaloa
Sinaloa se ha convertido en uno de los principales focos de tensión de la política nacional. La designación de Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina, después de los movimientos en torno a Rubén Rocha Moya, no es solamente un cambio administrativo. Es el reflejo de una disputa política que difícilmente puede explicarse como un asunto estrictamente personal.
Sobre Rocha Moya pesan señalamientos provenientes de Estados Unidos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado, mientras funcionarios de su administración también han sido señalados por supuestos actos de corrupción. En Culiacán, además, ciudadanos han salido a las calles para exigir que no regrese al cargo.
La dirigencia de Morena ha sostenido que la decisión del gobernador fue personal y que el partido no intervino. Pero las versiones sobre sus diferencias con la presidenta Claudia Sheinbaum y los señalamientos sobre la influencia que habría tenido Andrés Manuel López Obrador en el intento de retorno mantienen abierta una pregunta incómoda: ¿quién toma realmente las decisiones cuando el poder político entra en crisis?
Porque una cosa es ejercer el poder y otra muy distinta asumir el costo de ejercerlo. Y en la política mexicana existe una vieja costumbre: cuando las decisiones tienen éxito, sobran los autores; cuando fracasan, nadie es responsable.
Sinaloa es, en buena medida, el ejemplo más reciente.
Grecia Quiroz: el sombrero vacío
En Michoacán, el escenario es diferente, pero la lógica es parecida. Grecia Quiroz ha conseguido convertirse en una figura política que rebasa el ámbito municipal y que comienza a ser observada con atención rumbo a 2027.
Su principal activo es, precisamente, aquello que también puede convertirse en su principal desafío: el símbolo.
El sombrero que identifica al movimiento surgido alrededor de Carlos Manzo tiene una enorme capacidad de reconocimiento y movilización. Pero ganar una elección exige mucho más que un símbolo.
Quiroz ha recurrido a la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra la reforma electoral aprobada por el Congreso de Michoacán y ha rechazado las versiones que la relacionan con Movimiento Ciudadano.
Más allá de las disputas jurídicas y partidistas, el problema de fondo es otro: ¿puede un movimiento convertirse en una estructura electoral competitiva sin perder congruencia precisamente aquello que le dio origen? Porque las encuestas pueden medir simpatías, pero no organizan casillas. Un símbolo puede convocar, pero no sustituye a los cuadros. La popularidad puede abrir una puerta, pero no garantiza los votos necesarios para atravesarla.
El verdadero desafío de Grecia Quiroz será transformar el respaldo ciudadano en organización territorial, estructura jurídica, cuadros competitivos y propuestas que demuestren que su movimiento puede ser algo más que un estandarte: una alternativa política viable y con capacidad de gobierno.
El sombrero puede ser una identidad. Pero una elección se gana con organización, propuestas y votos.
Y eso que todavía no empiezan las campañas
El calendario electoral establece que el proceso electoral federal 2026-2027 comenzará el próximo 10 de septiembre. La política, sin embargo, no parece tener mucha paciencia para esperar al calendario.
Los partidos avanzan sus piezas. El oficialismo ha comenzado a presentar coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación en entidades que renovarán gubernaturas. Nora Ruvalcaba, por ejemplo, buscará nuevamente la gubernatura de Aguascalientes.
No hay misterio: la sucesión de 2027 está en marcha. Lo que todavía no empieza formalmente es la etapa electoral. La competencia política, en cambio, lleva tiempo desarrollándose.
Aquí aparece una de las grandes contradicciones de nuestro sistema y de su excesiva regulación: el calendario electoral pretende ordenar los tiempos, pero la política no se puede contener.
Los partidos construyen posicionamientos, realizan encuestas, negocian alianzas, miden aspirantes y preparan estructuras antes de que el árbitro declare oficialmente iniciado el partido. La pregunta entonces es inevitable: ¿para qué sobre regular los tiempos electorales si existe una evidente incapacidad para hacer cumplir las reglas?
Cuando la norma dice una cosa y la realidad política demuestra otra, la consecuencia es peligrosa: la simulación termina erosionando la credibilidad de las instituciones y debilitando la cultura democrática de la ciudadanía.
Reflexión final
La política mexicana se encuentra en modo contienda electoral. Sinaloa muestra las tensiones que puede provocar la disputa por el poder dentro del oficialismo. Michoacán plantea el desafío de convertir un movimiento ciudadano en una alternativa electoral. Y los partidos, mientras tanto, avanzan en la construcción de candidaturas mucho antes de que las campañas comiencen formalmente.
En ese escenario, Grecia Quiroz representa una incógnita. El Movimiento del Sombrero tiene algo que muchos proyectos políticos tardan años en conseguir: identidad, reconocimiento y capacidad de movilización.
Pero también enfrenta su prueba más difícil: demostrar que puede trascender a su fundador, ampliar su base, construir una estructura y presentar una propuesta de gobierno.
Porque los símbolos pueden ganar simpatías, pero no gobiernan. Los nombres pueden llenar plazas, pero no sustituyen a los equipos. Las encuestas pueden anticipar escenarios, pero no depositan votos en las urnas.
Al final, la política tiene una regla que ninguna campaña puede modificar: para ganar una elección no basta con tener un sombrero; hay que tener la cabeza para llenarlo.
Y mientras nadie espera el silbatazo del árbitro electoral, una cosa queda clara:
el partido ya comenzó y el árbitro llegará tarde y sin lentes.
Hasta las siguientes Reflexiones

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