Misión bachiller

Misión bachiller

 

La alegría es el paso del hombre

de una perfección menor a una mayor”.  Spinoza

 

Pablo Ramírez Gallardo*

www.prensalibremexicana.com

Julio 24 de 2014

MJóvenes bachilleres:

Sean como exploradores que se atreven a buscar, en la vida, su propia vida; sean como náufragos sedientos en el deseo de ser siempre jóvenes; de ser los hombres y las mujeres de este tiempo que vuelan con mirada de amanecer y trascienden en medio del nebuloso mundo cotidiano.

Sean el viento que sacuda pensamientos, imaginación ardiente que quema la aridez de lo real. Dejen huellas con su sabia hecha de sentimiento, emoción y letra.

Sean la calma y la tempestad; la obediencia y la desobediencia pero siempre la esperanza de lo nuevo, de todo lo que no han vivido, el inicio de lo que nunca termina: la inmensa sabiduría de llegar a ser.

Sean el proyecto que se realiza en su presente: un sueño para seguir soñando, una pasión que siga estremeciéndolos con la fuerza de las convicciones y la perseverancia aventurera del caminante.

Sean una razón más para luchar y crear aquello que les permita crecer no sólo de tamaño físico, sino también de tamaño espiritual (Freire: 1994), diferentes cada cual pero todos siendo personas.

No se preocupen por tener, preocúpense por ser. No se preocupen por sentirse mejores, preocúpense por ser felices y, siéndolo, podrán también ser mejores. Como decía Heberto Castillo “no se preocupen por ser el mejor de todos, preocúpense por hacer todo mejor”, y, sobre todo, no se preocupen por buscar hoy todos los placeres, preocúpense por buscar sólo todos los placeres de hoy (Savater: 1991).

Que su obligación inmediata sea rejuvenecer al mundo que les tocó vivir: vitalizarlo con la alegría de sus sonrisas, con la sinceridad de sus miradas, pero también con la profunda honestidad cuestionadora de su pensamiento.

Deben ayudar a recuperar el sentido más intenso de la vida; ese sentido que nos permite seguir asombrándonos con la sencilla y profunda belleza de un atardecer, de una flor, de una gota de agua, del vuelo de las mariposas, del sendero del arco iris, de una mirada, de una sonrisa o de un beso.

Aumenten la confianza en ustedes mismos para poder hacer de su vida la mejor obra de arte; entiendan que sin arte los hombres y las mujeres no pueden ser buenos y mucho menos mejores. Y si así se requiere, rompan las máscaras y los ropajes que hacen ver al mundo como algo anacrónico y decadente; iluminen con luz de aurora las sombras de la noche; reanimen con su imaginación alegre el fuego de lo nuevo; hagan posible la esperanza de la libertad, practicándola, responsablemente, con los derechos de la paz que dan fraternidad y tranquilidad.

Jamás sean sumisos ante lo indigno; defiendan con sus mejores pensamientos y sentimientos, los nobles ideales que ha creado la cultura universal de la humanidad, pensando siempre, como deseaba el autodidacta Comenio, que lo humano merece un porvenir aún más grandioso.

Recuerden que la mejor sabiduría la brinda el conocimiento de sí mismo; quien no se conoce a sí mismo nunca sabrá lo que quiere ni querrá lo que sabe y, mucho menos, podrá ser lo que es.

Inconfórmense, donde quiera que se encuentren, contra todo aquello que impida a los demás la posibilidad de una vida feliz; inconfórmense contra todo lo que les impida pensar y, desde ustedes mismos, decir ¡sí!, o decir ¡no!, ante los dilemas que tengan que enfrentar.

Que su deber no sea competir contra otro, que su deber sea convivir y cooperar con todos, en igualdad de condiciones, así nadie será inferior o superior a nadie; recuerden que sólo somos diferentes, pero eso no debe darnos el derecho a la desigualdad ni a la dominación.

No existe mejor fórmula para ser mejores que competir contra uno mismo. Sean auto-críticos y eso les permitirá ser inmunes al dogmatismo que envejece el espíritu; eso les permitirá ser libres pensadores; espíritus con alas capaces de volar, en cualquier tiempo y espacio, hasta las profundidades más excelsas del mundo de la vida y de lo vivo.

Sean como lo querían los griegos de-liberadores, airéticos y edéticos; liberen su creatividad para poder elegir y ponerse al servicio de las mejores esencias del hombre.

Practiquen sin descanso el arte de pensar el pensamiento y la sublimación ética que da la emoción del sentimiento fraterno; practiquen la libertad de ser, hasta que se conviertan en presencias notables (Freire: 1995), en una fuerza en el mundo (Savater:1991), capaz de oponerse a la ignominia, a cualquier tipo de opresión que lastime la condición histórica o natural de todo ser vivo. Aprendan a aprender para conocer, ser, hacer y convivir siempre (Delors: 1995).

* Director de Educación No Escolarizada del Colegio de Bachilleres del Estado de Michoacán.

Publicado en: Educación